12.5.09
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Dios quiere que todos los hombres se salven. Pero al mismo tiempo Dios ha concedido al hombre el libre albedrío, el terrible privilegio de condenarse a la muerte o de merecer la vida eterna [...] La doctrina del libre albedrío [...] Soma la mantiene después de la muerte. [Llega un momento en que] el hombre resuelve ser un demonio [...] o un ángel. Quienes se condenan a la muerte -ya que Dios no condena a nadie- se sienten atraídos por los demonios [...] Dios deja que los espíritus infernales estén en la tierra porque sólo en la tierra son felices.
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