12.5.09

13

¿Por qué me culpan de todas sus debilidades? Usan mi nombre como si estuviera sentado en sus hombros todo el día, obligándolos a cometer actos que, de otra manera, encontrarían repulsivos. “El diablo me obligó”. Nunca obligué a nadie a hacer nada. Nunca. Viven sus propias vidas. Yo no las vivo por ellos. Y entonces mueren y vienen aquí (tras transgredir lo que creían justo) y esperan que nosotros hagamos realidad su deseo de dolor y retribución. No les hago venir aquí [...] No necesito almas. ¿Cómo puede nadie poseer un alma? No, son de su propiedad. Pero odian tener que aceptarlo.

12

Dios quiere que todos los hombres se salven. Pero al mismo tiempo Dios ha concedido al hombre el libre albedrío, el terrible privilegio de condenarse a la muerte o de merecer la vida eterna [...] La doctrina del libre albedrío [...] Soma la mantiene después de la muerte. [Llega un momento en que] el hombre resuelve ser un demonio [...] o un ángel. Quienes se condenan a la muerte -ya que Dios no condena a nadie- se sienten atraídos por los demonios [...] Dios deja que los espíritus infernales estén en la tierra porque sólo en la tierra son felices.