
El boom de los web logs (Blogs por su contracción), el más reciente fenómeno generado en la cultura digital, ha causado en mí sentimientos e ideas encontrados.
Por un lado, me confirma que Internet es el medio más democrático y generoso con el que contamos en la actualidad, aquél que hace posible la vieja demanda marxista de poner los medios de producción y comunicación en manos del proletariado... o de la clase media, en nuestro caso.
Cada Blog representa, en este sentido, un espacio ganado en la batalla de la libertad de expresión frente a los medios que históricamente han monopolizado y controlado los espacios de información pública.
Esto, que puede ser un gran logro histórico, es por ahora una cruz (perdón por mezclar religión y tecnología, así sea en una expresión coloquial) porque la dirección que están tomando la enorme mayoría de los Blogs tiene que ver más con la vacuidad de ideas, el narcisismo y la inmediatez anecdótica que con puntos de encuentro para la recreación cultural (entendiendo el concepto de cultura como la interface ideológica y perceptual con la que nos relacionamos con el mundo y sus fenómenos... po-io-io-io-io-ing).
La historia, fecunda en paradojas y humor negro, hace coincidir las herramientas tecnológicas más poderosas y asequibles con una generación de usuarios mayoritariamente indolentes, ígnaros, despolitizados, tribales y triviales; y aunque es evidente que ya existen honrosas salvedades, la gran mayoría (y cuando digo “la gran mayoría” quiero decir un “chingo de cabrones“) ha optado por el camino de Onán.
Pese a mis objeciones, no puedo dejar de reconocer que estamos apenas en la temprana infancia de este fenómeno, que esta suerte de reallity shows digitales (Big Brother multiplicado a la N potencia) son tan sólo el boceto de algo realmente trascendente que está por venir.
El Blog es un fenómeno joven dentro de un medio joven en manos de gente joven, si en este momento resulta -por decir lo menos- interesante y prometedor ¿qué nos deparará en su madurez?
Para terminar, algunos bloggers han tenido la deferencia de linkearme a sus sitios, cosa que agradezco enormemente, pero antes de corresponder con la misma moneda prefiero darme un tiempo -si no es mucha la molesta- para contemplar cómo evoluciona el bicho.
Que Darwin nos agarre confesados.